Vendemos comederos automáticos, así que lo lógico sería decir que con uno puesto te puedes ir tranquilo el fin de semana. No es verdad, y preferimos decirlo.
Lo que dice la ley
La Ley 7/2023 de protección de los derechos y el bienestar de los animales, en su artículo 27, prohíbe dejar a un perro sin supervisión humana más de 24 horas seguidas. Otros animales de compañía admiten hasta tres días; los perros, no. Las sanciones van de 500 a 10.000 euros según la gravedad.
O sea que un fin de semana entero fuera, sin que nadie pase a verlo, no es una opción legal por muy lleno que esté el comedero.
Lo que sí resuelve el comedero
- La hora. El perro come a la misma hora todos los días, estés tú o esté quien pase a verlo.
- La ración. Ni de más porque «pobriño», ni de menos porque se olvidó alguien.
- Que no se acabe. Con 15 kilos dentro no hay que estar rellenando cada día.
- Que no se estropee. El pienso queda cerrado y seco, no en un cuenco a la intemperie.
- Los turnos. En una perrera con varias tolvas, cada una con su horario, se acaba el reparto a mano dos veces al día.
Lo que no resuelve
El agua, que hay que revisar y rellenar. Que el perro esté bien: un animal se puede poner malo, enredarse o escaparse, y eso solo lo ve alguien que esté delante. Y la compañía, que para un perro no es un extra.
Nuestro consejo, y lo que hacemos nosotros: el comedero se ocupa de la comida, y alguien pasa a diario a ver al perro. Las dos cosas.
Si el sitio donde lo vas a poner no tiene enchufe cerca —una finca, un cierre, una caseta apartada—, el modelo P3 con batería aguanta unos tres meses con cuatro tomas al día.
